El origen del Baile de las Turas

El origen del Baile de las Turas

Cada 23 y 24 de septiembre, los estados Falcón y Lara se convierten en el escenario de una de las manifestaciones culturales más antiguas y simbólicas del país: el Baile de las Turas. En comunidades como Mapararí y Moroturo, la tradición cobra vida como una danza milenaria en honor a la Tierra, a los ciclos de la siembra y a los “espíritus divinos” que cuidan las cosechas.

De origen indígena, específicamente de los pueblos Ayamanes y Jirajaras, esta celebración ha sido preservada con orgullo de generación en generación. Durante 48 horas, los participantes ofrendan parte de su cosecha y su cacería como muestra de gratitud, mientras piden abundancia para el próximo ciclo agrícola. Es un acto de profunda conexión espiritual con la naturaleza.

La danza está cargada de simbolismo: se imitan gestos de cacería, se hacen reverencias, se agitan maracas y se soplan cachos de venado. Todo con el propósito de honrar a la Madre Tierra y ahuyentar los malos espíritus.

El nombre “Tura” se asocia con el maíz listo para la cosecha y la chicha que, una vez fermentada, se convierte en parte esencial de esta ceremonia. Más que una fiesta, el Baile de las Turas es un canto colectivo a la vida, a la tierra fértil y a la memoria viva de nuestros ancestros.

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